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Viviendo en México

Ya había vivido en otro país, así que mudarme a México no me parecía un cambio tan drástico, también hablan español, culturalmente somos similares, de tradición católica, etc. Estando todavía en Venezuela y habiendo visitado México un par de veces en 2012, todo parecía sencillo.

Pasé cinco meses dedicada al hogar, mientras regularizaba mi estatus de residencia, en febrero me decidí a buscar trabajo y ya en mayo había conseguido una oferta.

Entrar en el ambiente laboral me ha llevado a conocer a los mexicanos mas de cerca, y a familiarizarme con el lenguaje coloquial, nunca imaginé que sentada en una mesa almorzando entre mexicanos iba a entender tan poco de una conversación. Y yo que pensaba que la diferencia no iba a pasar del ¿qué onda wey? Y ¡órale! Nada mas lejos de la realidad.

Un momento ¿almorzar? -mas bien comer- pues el primer día le pregunté a una compañera de trabajo a eso de las 12m ¿a qué hora almorzamos? Me responde ¡¿Qué, ya no almorzaste?!  Pues obvio que le contesté que no. Resulta que en México (o al menos en Monterrey) desayunar es un café negro en la mañana, almorzar es lo que sigue (unos tacos mañaneros por ejemplo), y la comida es entre 1 y  3 de la tarde, entonces el primer ejercicio de lógica lingüística para esta venezolana, -si es que puede llamarse así- es aprender que por estas latitudes desayunar es almorzar y almorzar es comer.

Otro asunto es el de la cola, ya perdí la cuenta de los paisanos que me han contado sus anécdotas acerca de “pedir cola”, no es tan difícil imaginar que se entiende, dejémoslo con que en México es mejor pedir aventón y ya.  No pidan cola, puede que sea poco tiempo de conocerse para llegar a eso.

También he invertido tiempo explicando detalladamente algún utensilio de cocina o ingrediente en el mercado, describiendo frutas y verduras para poder conseguirlas. Un ejemplo son los cortes de carne, la calidad de la carne que se consigue aquí es muy buena, así que comprar un buen muchacho redondo para hacerlo en salsa es tentador, pero mejor pida cuete y no muchacho, me ha tocado aprender de donde viene cada pedazo de carne de la vaca para identificar su equivalente mexicano, muy útil por cierto un gráfico de referencia  como el que describen en el siguiente enlace  aquí.

Mi recomendación para evitar malos entendidos es hablar lo más llano posible, además es un gesto educado con  el  interlocutor y en el caso de usar palabras coloquiales explicarlas, ir aprendiendo poco a poco los términos locales y ya cuando haya algo de confianza explicar las palabras que uno usa en Venezuela,  los mexicanos son muy receptivos con los extranjeros y les gusta intercambiar. Eso es una ventaja.

¡Ah! El picante ¿Cómo no hablar de ello si estoy en el país del chile?  Jalapeño, habanero, chipotle, poblano, piquín y pare de contar, en México hay diversidad de chiles . Por favor cuando empiecen a manipular chiles tomen las siguientes precauciones, al sacarle las semillas usen una cuchara o cuchillo, no lo hagan con los dedos porque al rato van a sentir que se les queman y puede que dure hasta el día siguiente, y a pesar de usar algún cubierto no se pase las manos por la cara. Cuando vaya al supermercado y vea algo que parezca ají dulce, no lo crea, en México no hay ají dulce, es el famoso habanero, uno de los más picantes.

Los regios o regiomontanos (gentilicio de Monterrey) son de carácter introvertido, cada quien en sus asuntos como cualquier país de latitudes un poco más lejanas al ecuador, sin embargo hay una abuelita que vive al lado, la única vecina que conozco es muy buena gente, me riega la grama de vez en cuando, casi no la veo, pero cuando salgo al trabajo y la grama está mojada en las mañanas pienso que sin importar donde llegues a vivir siempre conseguirás alguien que te tienda la mano.

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Recuerdos de una estudiante de intercambio

En el año 1998 me encontraba en Noruega de intercambio, trasncurría el mundial de fútbol en Francia. Muy emocionante!, veia los partidos con mis panas extranjeros, y dado que Venezuela no figuraba en dicha competencia, me identifiqué con Brazil. El 23 de junio fue el juego Noruega-Brazil, me encontraba en un campamento disfrutando de mis últimos días de intercambio ya que en julio debía regresar a Venezuela.

Muy emocionada viendo el juego en pantalla gigante, con una horda de noruegos a mi alrededor, y segurísima de que los cariocas le darían una paliza a los noruegos, no oculté mi fanatismo (mala idea), cuando Brazil metió el primer gol salté de emoción en aquel silencio sepulcral con aquellos vikingos con ganas de lincharme. Pero quien iba a decir que aquel juego marcaría la historia del fútbol Noruego.

Jamás, pero jamás se me olvidará, fue el único partido que perdió Brazil en todo el mundial, antes de coronarse campeón.

Hoy me topé con un video del memorable juego, gracias a youtube está en noruego, pero la emoción se escucha, ni ellos mismos se lo podían creer.

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